La creciente conciencia medioambiental y la normativa europea que fomenta una nueva cultura del agua, más responsable y eficaz, han sacado a la superficie la necesidad de buscar soluciones que optimicen el aprovechamiento del agua y el respeto por los entornos naturales. Este es el contexto en el que se enmarca el drenaje sostenible, una búsqueda de sistemas de evacuación de aguas pluviales más integrados en el medio y más eficaces contra la contaminación difusa, aquella que arrastra el agua de lluvia de las ciudades (del asfalto, calles, tejados…).
Estos sistemas, también conocidos por sus siglas en inglés SUDS (Sustainable Drainage Systems), actúan como filtros del agua de lluvia y permiten que esta penetre en el suelo sin arrastrar contaminación de materiales sólidos; así se controla la contaminación en su origen y cuesta menos tratarla. Además, al no mezclarse con las aguas residuales, tampoco produce excesos de caudal en las redes de saneamiento y evita episodios de aliviados. Su filtración hacia el subsuelo consigue, por último, mantener el nivel y las características de las aguas subterráneas con lo cual no se distorsionan los ecosistemas medioambientales.
Este sistema está todavía muy poco implantado en España, aunque NILSA ya lo ha utilizado en algunos casos -como en la planta depuradora de Tudela, en la que ha suprimido la conducción de pluviales- y proyecta ampliar al máximo sus aplicaciones, dentro de su estrategia continua de mejora, orientación a la sociedad y responsabilidad medioambiental. Durante el segundo semestre de 2005, dos de sus directivos se han formado en la Universidad de Abertay Dundee en este ámbito.