Las personas siempre hemos necesitado el río para usos diversos. Aún así, con los avances tecnológicos y cambios de modos de vida parece que podemos prescindir de él o que no es tan importante. Mediante esta actividad, desde la orilla del río, vamos a ver que seguimos utilizando el río para multitud de cosas y prestaremos atención al entorno fluvial y la relación que el ser humano tiene con él, estudiando la convivencia entre ambos.
60 minutos.
Alumnado a partir de tercer ciclo de educación primaria (incluido) y grupos de adultos.
Tras la presentación inicial del monitor, NILSA y la actividad, el grupo comienza el trabajo.
En primer lugar, los asistentes tienen que reconocer una serie de animales y plantas del entorno fluvial a partir de unas pistas.
Una vez descubiertos, se pasa al análisis del entorno fluvial primero a través del oído y después por medio de la vista.
Cada participante se centrará en una zona concreta del paisaje, contando después a sus compañeros lo que ha visto en la zona que le ha correspondido. Las observaciones recogidas se utilizan para hacer una explicación conjunta sobre la relación del ser humano y el río.
Posteriormente, se estudia si la calidad del agua del río también se ve afectada. Para ello los asistentes miden la cantidad de oxígeno disuelto, nitritos, fosfatos, amonio y PH del agua. Los datos obtenidos se comparan en una tabla para saber si son óptimos y se apunta cuál es el posible origen de dichas sustancias.