
El río Irati nace de la confluencia de los ríos Urtxuria y Urbeltza en la Selva de Irati, para embalsar poco después en Irabia, un remanso de agua en el corazón del bosque.
Tras atravesar Aezkoa y Oroz Betelu ofreciendo estampas de gran belleza, las aguas del Irati se vuelven a embalsar en el pantano de Itoiz, que suministrará agua para riego a través del Canal de Navarra.
Después le afluyen el Areta y el Salazar para entrar enseguida en la impresionante garganta de la Foz de Lumbier. Finalmente, tras 88 km, su recorrido termina en el Aragón.
Es, junto con el Arga, los ríos de cabecera más caudalosos de Navarra.
La riqueza y buena conservación de sus aguas, junto con la vegetación de su ribera y su población piscícola, hacen que este río tenga numerosos cotos de pesca, así como que esté declarado por normativa europea como LIC (Lugar de Interés Comunitario).
Es, probablemente, el río más usado para aprovechamiento hidroeléctrico. Se construyó el embalse de Irabia, recrecido en más de cinco ocasiones con el objetivo de garantizar el caudal para el viaje de la madera hacia el aserradero de Ekai.
También, en esta época, bautizaron con su nombre al tren eléctrico que unía Pamplona con Sangüesa.
A lo largo del curso del Irati todavía se puede encontrar gran abundancia de tubos, saltos, tuberías, canales y centrales que hablan de la calidad de estas construcciones.