
Cuenca cantábrica.
Nace en el pirineo navarro, en el término de Erratzu, exactamente Xorroxin y tiene una longitud total de 90 km.
Desde su cabecera y hasta Oronoz-Mugaire se le denomina r ío Baztán y a partir de aquí recibe el nombre de Bidasoa.
Discurre por numerosos elementos y áreas naturales de importancia (desembocadura del arroyo Artesiaga, Bertiz, Belate) y recibiendo numerosos afluentes. El principal: Ezcurra, regulado por los embalses de Leurza y Mendaur. Desemboca entre Fuenterrabía y Hendaya.
Presenta un régimen variable de caudal que incluye crecidas y sequías.
Existen elementos naturales de importancia: especies tanto de flora como de fauna (visón europeo, desmán, etc…), que se encuentran protegidas (LICs y ZEPAs) y que dependen del agua y de los hábitats donde viven.
Su vegetación va cambiando a lo largo de su recorrido presentando bosques de robles, hayas, fresnos, alisos…etc. Y en el río se pesca, entre otros muchos peces, salmón y trucha.
En toda la cuenca se han desarrollado núcleos de población que han usado y usan sus aguas. Su recorrido está jalonado por más de veinte minicentrales hidroeléctricas. En la actualidad, el principal uso de agua es el consumo urbano e industrial, si bien cada vez hay más un uso social del río: pesca, baños, navegación y disfrute del entorno.
La depuración de las aguas residuales alcanza al 73% de la población de la cuenca. Según datos del Gobierno de Navarra, el río Bidasoa presenta unos niveles de contaminantes bastante bajos. Pero no nos debemos relajar. Hay que trabajar duro para respetar el caudal ecológico del río, en mejorar obras de saneamiento, reducir posible contaminación de las aguas y en conservar una buena calidad de las aguas, márgenes y riberas.
Su nombre puede proceder del término en euskera “bidea”: el camino.