[M] Ir al Menú de navegación

[C] Ir al contenido

[I] Ir al índice de sección


Arakil

Cuenca mediterránea.

Nace en las proximidades de la localidad alavesa de Araia en Álava y entra en Navarra por el valle de la Burunda, cuyo nombre toma hasta las inmediaciones de Etxarri-Aranatz. A partir de aquí pasa a denominarse Arakil.

Presenta una longitud desde su cabecera de 79 Km.

El valle de Burunda y Arakil (Barranca) forman el entorno del Arakil, enmarcado por las portentosas sierras de Aralar al Norte y las sierras de Andia y Urbasa al Sur.

En Irurzun recibe las aguas de su principal afluente, el río Larraun, internándose alegremente por el pintoresco paso de Oskia. Aquí se le unirá otro río que trae agua drenada de la Sierra de Andía. Aunque no le aportará demasiada agua, debido a que buena parte se destina, desde el manantial de Arteta, al abastecimiento de agua de Pamplona.

Después el Arakil recorrerá suavemente las laderas de la Sierra de Sarbil para fluir más tarde al Arga en Ibero.

Se trata de un río caudaloso y muy regular, de aguas frescas perteneciente a la Navarra húmeda, presenta un curso rápido y más o menos encajonado por la vegetación de ribera que llega a juntar sus copas formando túneles o galerías.

La vegetación se dispone en bandas estrechas y más o menos paralelas a la corriente. Yendo desde el cauce hacia el exterior: sauces, alisos, chopos, fresnos y olmos.

El importante caudal del Arakil ocasiona con asiduidad daños en fincas, así como en algunas zonas urbanas.

Otro punto crítico se sitúa en el término de Izurdiaga, donde la presa existente eleva el nivel del agua de manera que en determinados momentos, impide el correcto desagüe de las instalaciones de saneamiento de la zona del pueblo viejo e inunda las instalaciones deportivas del campo de fútbol.

El río Arakil desde cabecera hasta Irurtzun presenta contaminación orgánica, mejorando algo aguas abajo. Esto afecta a su calidad biológica que es escasa en Altsasu, sobre todo por la actividad industrial y variable en el resto.

La acción humana, además, ha eliminado gran parte de los bosques de ribera.